Vamos en el
coche, al mediodía y con los niños, por una carretera de la Sierra. Entonces Luga,
el mayor de los tres, afirma:
-Papá ¿sabes que
yo no creo en Papá Noel?
La sorpresa de su
madre y mía se manifiesta en un silencio tenso que el niño reconoce, rápidamente, como una interrogación ante la que se reafirma:
-Es más, ninguno
de mis amigos cree en Papá Noel.
Sin saber lo que
me espera formulo una pregunta mientras voy preparando el contraataque:
-Y entonces….¿Quién
te trajo el regalito del día de Navidad?
-¿Quién va a ser,
papá? ¡Eso lo mandaron también los Reyes Magos!
Entonces Paula y
yo suspiramos “¡Claaaaro!”.
Feliz noche de
Reyes.