Como alas que abandonan,
con paz, el cascabullo
de un gusano de seda,
y vuelan en la tarde,
vinatera de abril.
Como esta miniatura
de las hojitas nuevas,
-como puños cerrados-
resumen a la vida.
Cierro los ojos y respiro,
y el mundo se me enciende
al compás del oboe
de este Adagio de Bach
en c menor.
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