Fue al principio Federico,
luego Alberti con Cernuda,
y en las tardes vi a Neruda,
y a Juan Ramón en borrico…
Con asombros de Aquilino,
me empapé de Montesinos
e hice mío su pasado.
Y ahora que ya soy mayor
-entre Montmatre y Leonor-
me quedo con los Machado.
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